Mi vida en Renhacer
Renee Gottwald
Pasa el tiempo un poco lento
cultivando arduamente el sustento,
absorta en el vago pensamiento,
atrapada en la duda y el discernimiento.
Decidiendo una vida en libertad
donde naturaleza y humanidad conviven en igualdad
buscando incesantemente la equidad
satisfaciendo la más básica necesidad.
Sembrando huerto, milpa biodiversa, bosque comestible,
criando trucha arcoíris dentro de lo posible
reforestando un pedacito, manteniéndolo apacible,
haciendo del incansable sueño, algo tangible.
Me siento verdaderamente afortunada
habitando un rincón del bosque mesófilo de montaña
las tonalidades verdes me mantienen inspirada
aunque hacia afuera parezca un tanto huraña.
Pasan los días, los meses, los años,
observando con detenimiento en derredor,
escalando con paciencia y firmeza los peldaños.
Cada estación trae consigo su propio fulgor.
La vida en el campo con sus altibajos
demandando esfuerzo, temple, disciplina, tolerancia
sin oportunidad alguna de tomar cortos atajos
enfrentándome a la crudeza de cada circunstancia.
El dolor en manos y espalda por el arduo trabajo
me orillan a cuestionarme si es la vida que quiero
más la libertad y la soberanía fue lo que me atrajo
vivir en sintonía y alegría es lo que prefiero.
La naturaleza llega a ser muy imponente
tormentas, sequías, sol, bichos y frío
con rasguños y picaduras intentando ser elocuente
afrontar mis miedos ha sido todo un desafío.

Fotografía: Renee Gottwald
Y es entonces que vienen las respuestas
cuando por las noches se hace presente el alma negra
sembrar y sanar serán mis amorosas protestas
con ello el holograma del sistema se desintegra.
Voy construyendo mi casita de a poquito,
recolectando material de recicle a mi paso,
acomodando todo para que se vea bonito
los errores cometidos no son un fracaso.
Madera, barro, bambú y llantas
materiales básicos en mi construcción
hacerlo con mis manos es lo que me encanta,
siguiendo siempre la visión y la intuición.
Catorce años resistiendo y transmutando,
aprendiendo y valorando lo que soy y lo que tengo
de diversos colores mi vida voy pintando,
honrando siempre el lugar donde provengo.
La cosecha abundante, será la recompensa
aunque en el trayecto perdamos algunos cultivos,
la lista de comida es un tanto extensa
procurando el trabajo colectivo y el pensamiento positivo.
Compartiendo saberes y la experiencia adquirida
hablando desde el corazón aún cuando pierdo la razón,
organizando visitas guiadas con deliciosa comida
intentando así la unión, educación e integración.
La transformación de alimentos me ha abierto muchas puertas,
participando en mercaditos, trueques e intercambios
conformando toda una comunidad despierta,
activando economías solidarias como un gran cambio.
Así es como me he hecho de amigos campesinos
gente humilde con grandes corazones
su amplio conocimiento y generosidad son tan genuinos
sus almas tan sencillas que valen millones.
Ese es el ejemplo que quiero seguir
entendiendo que la crisis no existe,
así al universo entero poder servir
que el amor y la abundancia sea lo que persiste.
Este es el camino que he elegido,
dejando atrás mucho de lo que he aprendido
matando un poco a la persona que he sido
para aprender, adaptarme y ser fiel a lo que me he convertido.
Rancho RenHacer es un proyecto muy real
que se ha forjado con valentía y determinación,
una historia inspiradora todavía sin final
un ejercicio de cooperación, acción y liberación.
Así es como quiero permanecer en este mundo
siendo congruente, leal, transparente y consciente
contagiando a la gente con amor y paisaje fecundo
viviendo intensamente, siempre en el momento presente…