Llamamiento para las aguas: para dialogar y encauzar las aguas. Por su liberación y cuidado todos los días
Bitácora de Aguas
entidad de existencia colectiva,
la misma que han bebido nuestrxs ancestrxs,
y que ha transitado en constante
transformación por los territorios
en forma de nieve, río, sangre, lago, mar,
menstruaciones y lágrimas.
Tú, abuela tejedora de los inicios,
que tejes hermanando toda existencia viva
en este planeta, conectando todos
los territorios y cuerpos en tu paso,
sin reconocer fronteras ni patrias,
sostenedora de las hebras del arraigo,
la memoria y la colectividad.
Invocamos despertar tu sabiduría en nosotrxs,
para sabernos y pensarnos comunidad.
Agua-sangre, cuerpo-territorio,
para despertar las memorias antiguas
que nos transitan,
para volver a ponernos en movimiento,
con la intención del rezo colectivo,
con la fortaleza de la ofrenda,
con la certeza del rito.
Volvemos a poner el cuidado de la vida al centro.
La vida, al centro.
El agua, al centro.
Decretamos la caída de este sistema
colonial capitalista,
heteropatriarcal y extractivista,
su sistema de opresiones, violencias y usurpaciones,
para que nunca más habitemos el dolor
de ver secarse un río, un bosque y un valle.
Porque no tiene raíz, caerá,
porque no tiene memoria, perecerá,
porque no entiende de amor, desaparecerá,
porque no entiende de vida, morirá.
Nosotrxs todas las aguas, nos liberaremos,
nosotrxs todos los ríos, rebrotaremos,
nosotrxs glaciares de montaña, permaneceremos,
nosotrxs que entendemos de vida, reverdeceremos.
Nuestros cuerpos-territorios son el manantial fértil
el cauce colectivo para movilizar la resistencia,
la desprivatización y la liberación de todas las aguas.

Este llamamiento o conjuro para las aguas, fue escrito con la intención de ser compartido para que se encauzara de forma libre
entre el estallido social y la pandemia del covid-19. Publicado el 22 de marzo del 2020 a través de las redes sociales, como única manera de manifestación en el marco del día mundial del agua por el estado de confinamiento. Se gesta a partir de las reflexiones y sentires de diversas acciones rituales realizadas en medio de las manifestaciones, marchas en la calle, intencionadas y sostenidas con diversas compañeras en el valle de Akunkawa, Valparaíso, Chile, principalmente de las colectivas Tejernos y Atávica, a quienes me gusta nombrar como tejedoras de la resistencia invisible.
Desde entonces este ha sido leído e intencionado de forma colectiva en diversos territorios, países y contextos: rituales, manifestaciones en espacios públicos, asambleas por el agua, marchas y por sobre todo en diálogo junto a diversos cuerpos de aguas. Es así como se comparte
en esta revista, con la intención de habitar una plataforma pública y digital que permita seguir ampliando y encauzando este llamamiento para que siga libremente y a muchas voces llamando, invocando y despertando a las aguas, aguas que nos habitan en nuestros cuerpos animales, humanos, vegetales, mares, ríos y más que humanos.