El arte del teñido
Liliana Filomeno Ortiz
Soy artesana. Soy tintorera. Cuando tiño con añil, no lo hago sola. Me acompaña la memoria de las abuelas, la voz de mis maestrxs,
el murmullo de las hierbas y la olla, que —como me enseñaron en Hueyapan— también siente. Antes de iniciar cualquier paso del
proceso, repito en silencio: “En nombre sea de Dios”. Es una oración antigua, heredada, que aunque llegó con el catolicismo, me permite
conectar con lo invisible. Es mi manera de pedir permiso y bendecir el trabajo. Porque sé que no estoy creando sola. Hay una fuerza que me
sostiene.
Montar una olla de añil es un acto de cuidado, de atención amorosa. Para mí, la olla es como una abuelita: escucha, respira, recuerda. Y
como toda abuelita, necesita de algunos elementos para estar contenta y mostrar el color azul que oculta: hogar, calor, alimento, protección
y oración.
Le preparo su hogar; en una olla limpia echo lejía de tequesquite. Le ofrezco hojas de sauco, su alimento preferido. Tejo una cruz con siete hojas de izote y recojo siete puntas tiernas de tepozán o de ruda. Las coloco con respeto, como amuletos. Así la protejo del mal aire… o de
mí misma, si estoy en desarmonía.
La caliento tres veces al día, como si la despertara con caricias. Y observo. Me vuelvo testigo de sus cambios: la espuma azul, la capa
cobriza, el color verde botella que me dice que la olla está feliz. Es entonces cuando el milagro del tinte puede suceder porque la abuelita
ha despertado.
Pero si yo estoy triste, enferma, enojada o con miedo, mi abuelita también se apaga. No pinta. Se duerme. La siento lejana. Entonces la
curo. Le hablo bajito. Le canto. Le hago oración. Porque no es solo un recipiente: es un ser. Tiene conciencia, tiene carácter, tiene espíritu.
Teñir con añil es un ritual. Una conversación. Es confiar en que lo invisible también tiñe. Aquí, en Hueyapan, teñir no es solamente un
oficio: es un acto de entrega profunda. Hay un vínculo que se teje entre lo que una siente y el color que responde. Porque el color no es solo
apariencia: es espíritu que se manifiesta.
Título de obra: Nostalgia
Técnica: Chalina de lana tejida en telar de pedal, bordada y teñida con tintes naturales (añil y grana cochinilla)
Dimensiones: 70 cm ancho x 230 cm largo
Año: 2025
